Chichiriviche, Venezuela (Reuters).- En la superficie todo parece tranquilo: la arena blanca, el agua cristalina y un abrasador sol invitan a zambullirse en esta paradisíaca bahía del caribe venezolano. Sin embargo, bajo la calma del mar turquesa una amenaza se cierne silenciosa: el pez león, un animal repleto de espinas venenosas que podría poner en riesgo la fauna marina y el turismo en el Caribe. La criatura de rayas marrones y blancas de unos 20 centímetros de largo es oriunda del Océano Indico y llegó accidentalmente al Caribe cuando el huracán Andrew arrasó en 1992 un acuario del sur de Florida liberando seis ejemplares.

El pez león (Pterois volitans) aprovechó la falta de depredadores naturales y se reprodujo a un ritmo vertiginoso, propagándose por las aguas que bañan América Central, Colombia, Las Antillas, México y Venezuela.

Y Venezuela, un país petrolero con unos 4.200 kilómetros de costas en el Caribe, es la nación más vulnerable.

“Aquí está empezando la invasión. La gran mayoría de los ejemplares que hemos observado son pequeños”, dijo a Reuters el buzo y camarógrafo submarino Rommel Cubas, tras atrapar a dos escurridizos ejemplares jóvenes a unos 10 metros de profundidad en Chichiriviche, a unas dos horas al oeste de Caracas.

En julio de este año, el pez león fue detectado en 23 localidades de Venezuela. Pocas semanas después ya eran 31, lo que ha disparado las alarmas entre los expertos que advierten que este pequeño pez amenaza la subsistencia de los pueblos costeros que viven de la pesca y el turismo.

“(El pez león) depreda especies de importancia comercial y ecológica que mantienen limpios de algas los arrecifes coralinos. Si no se mantiene limpio de algas, el arrecife se muere”, dijo el investigador Oscar Lasso-Alcalá, de la Fundación La Salle de ciencias naturales.

Plaga regional

Laso-Alcalá representó en agosto a Venezuela en el primer taller regional sobre estrategias para el manejo del pez león realizado en el balneario mexicano de Cancún, donde ictiólogos e investigadores de varios países dieron la voz de alerta sobre esta nueva plaga.

Originalmente solitario, el pez león cambió sus hábitos al llegar al Caribe y ahora vive en grandes cardúmenes donde alcanza el doble de su tamaño regular, lo que lo hace más destructivo para la biodiversidad.

Cubas ha capturado medio centenar de ejemplares con un sencillo método que consiste en rodear al animal con una bolsa plástica transparente. Sin embargo, sus esfuerzos podrían ser inútiles teniendo en cuenta la rápida reproducción del animal.

“La hembra puede colocar hasta 30.000 huevos por vez. Estos huevos al ser fecundados flotan en la superficie y son llevados por las corrientes marinas”, explicó Lasso-Alcalá.

Conscientes de la inminencia de la llegada del pez león a costas venezolanas, el investigador de la Fundación La Salle y el profesor de la Universidad Simón Bolívar, Juan Posada lanzaron en el 2009 una campaña de alerta temprana.

Sin embargo, su esfuerzo no tuvo eco y recién ahora los medios de comunicación locales han reportado la amenaza de esta especie.

Lasso-Alcalá y Posada lanzaron en febrero el portal http://pezleon.cbm.usb.ve para que buzos y pescadores colaboren registrando sus avistamientos de este tipo de peces.

Comerse al invasor

Por el patrón de corrientes de las costas venezolanas, los expertos creen que en unos años el pez león llegará al norte de Brasil.

“Erradicar la especie es imposible, porque además el pez león no es de aguas someras”, dijo Lasso-Alcalá.

La solución podría ser más simple de lo que muchos imaginan. Los investigadores creen que la mejor forma de mantener a raya al pez león es incentivar su consumo como alimento.

Para ello alistaron al reconocido chef venezolano Sumito Estévez, que protagonizará una campaña para explicar a la población que el pez león es comestible y si se retiran sus espinas es inofensivo.

“Hay una diferencia grande entre animales tóxicos y venenosos, el pez león tiene el venenoso focalizado en las espinas”, explicó Posada, de la Universidad Simón Bolívar.

Quienes lo han probado dicen que su carne es muy sabrosa debido a la dieta de peces de menor tamaño que devora con facilidad en el Caribe.

“Es la mejor carne que probado en mi vida”, dijo Cubas.

Fuente: El Mundo