Recurrimos a la tecnología para simplificar nuestras tareas o realizar acciones que, de primera instancia, parecen complicadas o difíciles de realizar. Cuando logramos el objetivo, terminamos amando a estas herramientas. Sin embargo, existen muchas cosas que los grandes consorcios de internet y tecnología guardan bajo llave, ciertos conceptos que esperan jamás lleguen a manos de sus usuarios. Pcworld.com realizó una larga lista de estos pequeños pecados y mentiras del uso de la tecnología.

No existen los navegadores privados.
Muchas empresas que te permiten navegar por internet ofrecen en la actualidad algunas versiones de browsers, con las cuales podrás acceder a cualquier página sin dejar rastro alguno.

El problema está en que si los sitios que visitas tienen la facultad de guardar tu IP o hacer un seguimiento de esta, cualquiera puede acceder a esa información que estos navegadores te han prometido jamás compartir.

Si no quieres que nadie externo tenga registro de tus actividades en internet, utiliza un servicio proxy, los cuales ocultarán tu dirección IP mientras navegas.

No gastes mucho en tinta. ¿Cuántas veces, por miedo, no nos atrevemos a usar un cartucho rellenado y preferimos comprar nuevos, aunque implique gastar mucho dinero porque nos han dicho que la garantía no será válida o que el aparato dejará de funcionar correctamente?

Aquellas afirmaciones son solo mentiras. Lo único que debes hacer, como lo dicen en articuloz.com es que te fijes que el cartucho no esté dañado, comprarlos en establecimientos de experiencia y que sean las tintas adecuadas para tu impresora. Así no sólo beneficiarás tu bolsillo, también a la ecología.

No estás obligado a aceptar las licencias.
Es de cajón que cada vez que queremos instalar un programa en nuestras computadoras, tengamos que darle clic en “Estoy de acuerdo” a los permisos de instalación, aunque en realidad no estemos tan convencidos.

Jonathan Ezor, experto en derecho y tecnología, señala que realmente cumplir con las obligaciones dependerá del lugar en donde cada uno vive. Finalmente son contratos que se basan en leyes estatales, ya sea del lugar donde radiques del sitio donde la compañía tiene su sede. Así que a leer se ha dicho; podrías encontrar algún fallo en tan tedioso texto.

Google podría delatarte.
Google podría convertirse en el gran almacén de tu vida, pues es capaz de recordar los sitios que frecuentemente visitas, las búsquedas que realizas, tus correos, tu historial de chat y un sin fin de cosas que se comparten a través de los servicios gratuitos de internet.

Si algún día la policía te está buscando, puede acudir sin problemas a las oficinas de esta empresa para conseguir tu información privada. Ni qué decir de los hackers que entran a tu correo personal y obtienen todo de ti.

Entra a Google Dashboard. Ahí puedes visualizar cuál es la información que estás compartiendo al mundo y ajustar su configuración. Te recomendamos cambiar constantemente tus contraseñas de e-mail.

Tu computadora podría matarte.
Aunque los fabricantes han dejado de utilizar químicos dañinos para la salud en la creación de circuitos, algunos aún pueden contener retardantes de llamas bromados, sobre todo aquellos mecanismos que generan mucho calor.

Si estos elementos llegan a desgastarse por completo, pueden soltar ciertas sustancias que son contraproducentes para la salud. El riesgo es aun mayor cuando son usados en piezas plásticas externas, como el teclado, pues puede ser absorbido más fácilmente por el organismo.

Lo mejor que puedes hacer es investigar qué tipo de materiales integran tu máquina antes de comprarla.

Los antivirus no protegen del todo.
Según los expertos, este software es muy vulnerable. Podrá resguardar a tu computadora de pequeños virus, pero ¿qué pasa con los creados por grandes hackers?

Prensalibre.cr señala que los antivirus no protegen al cien por ciento del robo de información, ni tampoco de las redes robot. En sentimientosdigitales.blogspot.com te dan una opción para comprobar si realmente el programa que tienes instalado en tu equipo funciona.

La webcam podría vigilarte.
La webcam la utilizamos para realizar una video llamada con un familiar o amigo que está a distancia y a quien queremos sentir más cerca de nosotros. Pero ten cuidado, ya que existen diversos softwares con los cuales alguien más podría estar espiando tu intimidad por medio de tu webcam.

Si tienes una, lo mejor será que la desconectes cuando no la uses; si la tuya está integrada a tu equipo, lo mejor será que cubras el lente con cinta adhesiva o un trozo de papel.

Tu jefe puede estar monitoreándote.
Programas como Websense o Triton hacen un control de los sitios que visitas. Posteriormente, el reporte es enviado por correo a quien se le indique. También permite consultar por red los registros de actividad de navegación, así como de ciertas imágenes de las páginas web visitadas.

En Estados Unidos, es muy común que los jefes monitoreen de esta forma a sus empleados. Con esta medida, quieren evitar fuga de datos y checar que estos no pasen largas horas viendo pornografía en el trabajo.

Lo mejor será que evites hacer cosas personales en la oficina y, si tu empresa te proporciona un teléfono con internet, limítate en su uso.

Las aplicaciones de Facebook son espías.
Mucha gente se entretiene con los juegos y encuestas que lanza esta red social. Cada vez que instalamos una de estas aplicaciones en nuestro perfil, cualquiera puede tener acceso a nuestros datos.

Facebook ha incorporado a su plataforma ciertos controles de privacidad que limitan la información a la que acceden ciertas aplicaciones. Lo mejor será que vayas a la configuración de tu perfil y selecciones qué tipo de datos compartes solo con tus amigos y cuáles pueden ser vistos por todo el público.

Usar o no el celular durante el vuelo.

Una de las primeras indicaciones que te dan las azafatas antes del despegue es que apagues tu teléfono celular. En un principio se creyó que las señales emitidas por los teléfonos podían interferir con los sistemas de navegación del vehículo y, por tanto, podría generarse una catástrofe aérea.

Lo que sucede, según wisegeek.com, es que el celular emite señales de radiofrecuencia que pueden introducirse en otro dispositivo que se encuentra en tierra, lo que provocaría interferencia tanto en la radio del avión, como en otros dispositivos. Por ello es que el uso de paratos eléctricos se permite una vez lejos de Tierra.

Fuente: Montserrat Arqué http://de10.com.mx/11130.html